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En sus propias palabras: Viviendo con alcoholismo

Rick empezó a beber cuando tenía 12 años de edad, no se dio cuenta de que era un problema hasta principios de sus 20 años de edad. Como hijo de una madre alcohólica y siendo él mismo un alcohólico, se sentía enojado, aislado y constantemente lleno de temor. Ahora, después de 23 años de sobriedad, habla abierta y honestamente acerca de su alcoholismo y su recuperación. Está casado y tiene tres hijas de 18, 16 y 10 años de edad.

¿Cuál fue la primera señal de que algo andaba mal? ¿Qué síntomas experimentó?

Es difícil decir exactamente cuál fue la primera señal de que algo andaba mal, porque, si soy honesto - y en retrospectiva - puedo decir que hubo signos desde el primer momento en que empecé a beber: Beber por el efecto, para llamar la atención, para llenar un vacío emocional, para perderme. Pero en ese momento, realmente no estaba consciente de que había un problema. Beber era algo muy bueno y que hacía sin cuestionar ninguna de las consecuencias.

Probablemente, la primera vez que realmente recuerdo que había un problema con la bebida fue a principios de cuando cumplí mis 20 años. Nunca bebí con moderación. Un trago y ya estaba fuera de control. A menudo el primer trago parecía ser totalmente inocente - sólo una cerveza con los amigos, o un trago de vodka rusa para "llegar al límite" o una civilizada copa de vino en algún evento - y antes de que me diera cuenta de lo que pasaba estaba borracho y haciendo tonterías.

Un amigo me dijo que quizá yo era esa clase de persona que no puede beber nada; fue la primera vez que puedo recordar que me enfrente a la verdad, sin una forma de escapar. Atrapado o no, tan pronto como se fue empecé a beber otra vez y con cada trago, la sensibilidad y la verdad de su comentario, se fueron alejando más y más, como una sirena que se desvanece en una calle atestada. Después de un rato, no había nada que recordar.

En términos de síntomas físicos, experimenté lagunas mentales casi desde el principio de mi bebida, cerca de los 12 años. Luego cuando cumplí 20 años, experimenté temblores, vómito, deshidratación, habla arrastrada, temores paranoicos e irracionales y una falta de control de los impulsos. Estaba enojado, aislado y lleno de temor. Quería tener una vida social, pero no podía manejarla una vez que tomaba algunos tragos. Me sentía solo y sin esperanza, incapaz de conectarme con las personas a menos que tuviera unos tragos encima y luego sólo podía esperar y dormir hasta que llegaba la hora de tomar más. Esencialmente, era incapaz de controlar lo que tomaba - cuánto, dónde, cuándo y con qué frecuencia - y en cuanto tomaba mi primer trago, llegaba la compulsión de seguir bebiendo.

¿Cómo fue la experiencia del diagnóstico?

Yo soy uno de esos pocos que no fueron diagnosticados "oficialmente" - nunca fui a un centro de tratamiento o a una instalación médica para tratar mi alcoholismo. Durante los últimos años de mi alcoholismo, me llamaba a mí mismo un alcohólico, a pesar de que realmente no comprendía lo que significaba. Para mí era una forma muy conveniente de justificar mi manera de beber, algo así como; "¿Por qué crees que me emborraché en el día de campo?"..."pues porque soy un alcohólico, por eso".

Usaba este término para desviar las críticas, en el sentido de denigrarme a mí mismo antes de que alguien más tuviera la oportunidad de hacerlo. Ese era básicamente mi patrón - humillarme antes de que alguien tuviera la oportunidad de hacerlo. Pero realmente no tenía ni idea de lo que significa ser alcohólico, el verdadero significado de la palabra. Tenía una imagen en mi mente de un alcohólico de manera muy romántica: El poeta borracho, el artista que se tambalea pero que es brillante, el escritor sensible. No fue hasta que estuve sobrio que reconocí la realidad de lo que significaba ser alcohólico: Que no podía beber - ni siquiera unas cuantas cervezas - sin consecuencias negativas ya sea físicas, emocionales o espirituales. Después de permanecer sobrio casi un año, reconocí desde el fondo de mi corazón por primera vez que estaba realmente enfermo, que tenía una enfermedad que estaba más allá de mi comprensión y capacidad para controlarla. Así que mi diagnóstico fue un autodiagnóstico y se presentó cuando había estado sobrio por un buen tiempo y estaba comenzando a ver la realidad de mi situación.

¿Cuál fue su reacción inicial y a largo plazo al diagnóstico?

En muchos aspectos, fue un alivio reconocer finalmente el diagnóstico. Siempre pensé que de alguna manera estaba cometiendo una "falta" con mi comportamiento, que yo era un personaje fracasado que no podía controlar su adicción y que hacía todas esas tonterías que la acompañaban. Sentí que era una mala persona - inadaptado, rechazado. Pero cuando finalmente reconocí que el alcoholismo era un problema en mi vida - un poder mucho más grande que yo - fue más fácil aceptarme a mí mismo con compasión y comprensión en lugar de verme con desprecio, desaprobación y prejuicio. Esto me facilitó mi recuperación.

En términos de mi reacción a largo plazo, el diagnosticarme a mí mismo como un alcohólico - y haber estado en recuperación - le ha dado significado y dirección a mi vida. A través del entendimiento que tengo de la enfermedad del alcoholismo y de mi compromiso por recuperarme, tengo un propósito central en mi vida - algo en lo que puedo apoyarme. Me ayuda a definir quién soy, qué me ha pasado en la vida y qué necesito hacer en el presente. Soy un alcohólico en recuperación y necesito mantenerme alejado de la primera bebida.

¿Cómo controla el alcoholismo?

Soy uno de los que tuvieron la suficiente fortuna para entrar a una reunión de Alcohólicos Anónimos (AA) - borracho en ese momento - y nunca más volver a tomar. AA me proporcionó de un ambiente en el cual me pude mantener sobrio. Me proporcionó las herramientas para aprender lo suficiente de mí mismo y sobre mi alcoholismo como para estar lejos del primer trago. Había una mezcla exacta de estructura y anarquía en AA lo que me permitió buscar ayuda por mis propios medios y a su debido tiempo. Nadie me presionó o me dijo qué tenía y cómo. Simplemente me permitieron estar ahí con ellos, mientras se mantenían sobrios y yo aprendí poco a poco sobre mí al compartir con otros.

Existían muchas herramientas de las que oí en las sesiones de AA y comencé a usarlas en mi propia vida: El eslogan era fácil, convincente y pertinente (fácil de hacer, lo primero es lo primero, la primera copa te emborracha, etc.), y los Doce Pasos tenían una aplicación práctica así que aprendía acerca de la impotencia, inmanejabilidad y la necesidad de una conexión espiritual con un poder más grande que yo. Por primera vez en mi vida tenía una sensación de apoyo y comunidad - un grupo de personas en mi vida que entendían dónde había estado y hacia dónde me dirigía.

Desde muy al principio, controlé mi alcoholismo asistiendo regularmente a las reuniones de AA y revisando continuamente los Doce Pasos y otra literatura y materiales de la AA. También desarrollé una amistad muy cercana con otro alcohólico, también en la AA, lo que nos permitió hablar regularmente acerca del alcoholismo y de la recuperación y a compartir nuestras experiencias individuales, nuestras fortalezas y esperanzas. Posteriormente, durante algunos años después de sobriedad, asistí al grupo y, finalmente, a terapia individual por alrededor de cinco años. Siempre he encontrado en la terapia un médico comprensivo que me es útil y de cuyos servicios me he aprovechado a lo largo de mi sobriedad.

¿Tuvo que hacer cambios en su estilo de vida o alimentación en respuesta al alcoholismo?

Sí, muchos. Al principio era muy importante para mí mantenerme alejado de las personas, lugares y cosas que asociaba con la bebida. Esto significó permanecer fuera de los bares y los lugares donde acostumbraba tomar, tuve que distanciarme las personas con las que solía beber, y tuve que cambiar muchas de mis rutinas - a menudo cosas que parecían tan inocentes como caminar por una calle diferente para no tener que pasar delante de la licorería donde solía comprar mi licor o la tienda donde solía comprar cervezas. En lugar de eso, fui a las reuniones de AA, donde lentamente comencé a conocer nuevas personas - quienes también estaban tratando de mantenerse sobrios. Cuando dejaba de beber no había demasiada gente realmente preocupada por mí - en los bares había conocidos y personas con quienes había bebido, pero nadie en particular que me extrañara una vez que deje de frecuentar dichos lugares y comencé a pasar más tiempo en las juntas de AA. La mayoría de las personas que conocía estaban finalmente felices de escuchar que estaba yendo a AA.

Lentamente aprendí que existen formas totalmente nuevas de hacer las cosas. El alcohol había significado tanto en mi vida, que llegó a todos los rincones de mi existencia. Casi todo lo que había hecho en mi vida, lo había hecho con un trago: Sexo, relaciones, escuela, trabajo, creatividad, pagar las deudas, aun una simple conversación con alguien significaba tomar alcohol. Utilizaba al alcohol para controlar mi vida "sin éxito desde luego" - y yo no tenía otro marco de referencia. Tuve que aprender nuevas formas de hacer cosas, de verme a mí y a los demás y a interactuar con el mundo.

¿Buscó algún tipo de apoyo emocional?

Inicialmente, el apoyo vino de mis amigos más cercanos de AA y otros que conocí en los salones de AA, personas con las que podía hablar de frente en las juntas. También me mantuve en contacto con mi viejo amigo, el mismo que me dijo que quizá yo no podía beber nada. Además, después de unos pocos meses de sobriedad, me relacione con una muchacha a la que conocía de la preparatoria y con la que me reencontré al final de mi época de bebedor. Ella no estaba en AA - de hecho ella aún tomaba y finalmente vino a AA por ella misma después de que terminamos nuestra relación. A pesar de que no es muy "aconsejable" tener una relación con alguien a quien le es ajena la sobriedad, no sé si yo hubiera sido capaz de mantener mi sobriedad sin ella. Yo necesitaba alguien con quien hablar, que se preocupara por mí, con quien conectarme, y ella fue muy importante para mí durante mi primer año de sobriedad.

Me tomó más tiempo reencontrarme con mi familia, a pesar de que mi madre también estaba en recuperación. Ella era alguien con la que podría hablar de recuperación, hasta cierto grado, y podía buscar apoyo emocional. El resto de mi familia estaba menos consciente de mis circunstancias y menos involucrados en mi vida.

¿El alcoholismo tuvo algún impacto en su vida?

Yo vengo de una familia en donde el alcoholismo ya había tenido un impacto - mi abuela por el lado de mi padre fue alcohólica, así como mi madre. El alcohol jugaba un papel muy importante en los eventos formativos de mi vida, y finalmente, no fue una sorpresa que yo mismo me volviera alcohólico. Mi abuela murió cuando yo era un adolescente, ostensiblemente de problemas cardíacos, pero claramente el alcohol tuvo una participación en su muerte. Ella había sido muy dominante con mi padre, su único hijo, y esto ayudó a establecer patrones en la vida de él que le permitieron soportar el alcoholismo de mi madre lo que eventualmente causo la destrucción de la familia. El hábito de mi madre fue incrementando con el paso del tiempo, Con base, principalmente en el hábito de mi madre y sus negativas consecuencias, y mi la incapacidad de mi padre para reconocer y contrarrestar su alcoholismo activo, la familia se desintegró después de cerca de veinte años de matrimonio. A medida que la familia se separaba, mi propio consumo de alcohol se incrementó y deambuló más y más lejos de cualquier cosa que fuera familiar en mi vida. Me sentía sin raíces, siendo transportando a través del piso desierto, errando desanimado donde quiera que el viento soplaba.

Muchos años después y una vez que hube reconocido mi propio alcoholismo y ya tenía más tiempo sobrio, empecé a reconstruir algunos lazos familiares, o al menos lo intenté. Esta ha sido una parte activa de mi sobriedad, y después de 23 años sin beber, y de la formación y creación de mi propia familia - una esposa y tres hijas - siento que he avanzado para romper el círculo del alcoholismo familiar. Mi hermano y hermanas me han visto crecer y permanecer sobrio y creo haber sido para ellos un ejemplo de estabilidad y perseverancia. Mi madre murió hace poco más de un año, después de casi 24 años de sobriedad. Ella logró estar sobria seis meses antes que yo y eventualmente llegó a ser una consejera del alcoholismo. Sin embargo, su estado ya estaba mermado por una mala salud y muchos problemas médicos durante sus últimos diez años y murió en el hospital bajo circunstancias muy difíciles.

Con mi propia vida, me casé con una mujer que conocí en AA, y nosotros dos hemos permanecido sobrios y somos miembros activos de AA. Nuestras tres hijas nunca nos han visto borrachos (una verdadera bendición) y han crecido dentro y alrededor de nuestra comunidad de alcohólicos en recuperación. Las dos mayores (de 18 y 16 años) han probado el alcohol y las drogas, pero no muestran signos de dependencia. La menor tiene 10 años y tiene una idea muy sofisticada del mundo y una madura comprensión del alcoholismo.

¿Qué consejos le daría a alguien que padece alcoholismo?

Existen dos aspectos del alcoholismo - padecerlo uno mismo o vivir con alguien que lo tenga. Ambos aspectos necesitan examinarse, yo crecí en un ambiente alcohólico, pero nunca pensé que podría tener un impacto en mí o en mis hermanos. Bien, me equivoqué. Subsecuentemente, cuando desarrollé el alcoholismo, creí que sólo me lastimaba a mí mismo, que no tenía ningún impacto en alguien más. Otra vez, me equivoqué.

El alcoholismos provoca dolor - emocional, físico y espiritual. Es un dolor que es largamente evitado. Es un dolor ampliamente autoinducido.

En los años que he permanecido sobrio, he llegado a entender que el mundo está lleno de dolor - las cosas pasan, las personas mueren, ocurren tragedias. Pero también está lleno de maravillas y amor. Hoy en día, la idea de provocar más dolor en mi vida - más allá del dolor que va a venir inevitablemente - es totalmente horrendo para mí. Sé que el tomar un trago no va a mejorar nada en mi vida. Sólo hará que las cosas empeoren.

Así que, si está atrapado en el dolor del alcoholismo, mi único consejo sería que se diera por vencido, que se rindiera, que admitiera una derrota completa y empezara el proceso de reconstruir su vida sobrio, sin un alcoholismo activo en el centro. Y si usted vive o ama a un alcohólico, mi consejo es que busque ayuda - ya sea para informarse acerca de la enfermedad del alcoholismo y su impacto en la familia, o para conseguir ayuda psicológica o emocional. La honestidad es un gran antídoto para el alcoholismo, y viendo de frente a su situación puede ser un buen principio hacia la sobriedad y para una vida feliz y plena.

*No es su nombre real

Las entrevistas fueron realizadas en el pasado y pudieran no reflejar estándares y prácticas actuales en la medicina. Hable con su médico para conocer mayores detalles sobre cómo esta condición es manejada y diagnosticada en el presente, así como para conocer que tratamientos son los adecuados para usted.

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